Nuestro viaje

Nuestras aventuras comenzaron llenas de curiosidad y con ganas de descubrir los lugares a los cuáles decidíamos explorar. Por ejemplo, Chiapas, nuestro primer destino comenzó por nuestra curiosidad de conocer más acerca del movimiento zapatista, pero ¡claro! Como pacto, decidimos no investigar nada de la zona antes de llegar a ella y solo aprender de libros locales o entrevistando a los grandes ancianos que encontráramos.

Nos gusta adentrarnos en la historia viva dentro de los recuerdos de las personas que la vivieron o de los expertos que conocen y siempre han vivido en estas nuevas zonas que tanto queremos descubrir.

La historia de nuestro viaje comenzó por la inquietud que los libros nos dieron y fue construida por la alegría de las personas que nos contaron su pasado.

Como bien podrías imaginar, un historiador tiene que tener dotes de sociólogo y comunicador; pero como somos un grupo de amigos, la verdad es que no a todos se nos da lo mismo. Algunos somos más cerrados y dedicados a la escritura o lectura; otros somos los parlanchines del grupo y otros los que les encanta analizar todo lo que encuentran a su alrededor. Por supuesto que todos somos historiadores, pero cada uno tiene su propia visión de lo que vemos... Dicho esto, quiero dejar en claro que el siguiente relato está escrito como un consenso por todos los del grupo, pero con una visión mucho más cargada a la mía, la escritora de este equipo.

Al llegar a Chiapas nos dimos la tarea de conocer a los lugareños, platicar con ellos, comer con ellos y sobre todo aprender de ellos. Terminamos llevándonos de maravilla con un grupo de jóvenes que bajaban a la ciudad de vez en cuando pero que en realidad vivían de la agricultura y la caza, ya que vivían en el monte. Por supuesto que quisimos saber más de ellos y pedimos permiso de acompañarlos a su regreso. ¿Se imaginan? Logramos estar en contacto con personas que vivían y experimentaban dos mundos, dicho esto con sus propias palabras “la naturaleza siempre te da lo que necesitas, pero la ciudad sirve para alocarse de vez en cuando”. Por supuesto que eran los jóvenes los que se expresaban así porque los mayores consideraban a la ciudad como una especie de trueque.

Nos dejaron ir con ellos y conocimos acerca de todos los árboles que los rodeaban. ¡Es asombroso como la gente puede reconocer las hierbas, los árboles que a nosotros nos parecen idénticos! Llegamos a su casa, pero solo para buscar linternas porque nuestro destino era otro. —“Queremos mostrarles nuestra cueva” —dijeron. Nos adentramos más en el monte y pasamos lagos, ojos de agua y ríos preciosos: “la gente solía dejar ofrendas aquí”, nos decían; “aunque ya no se los permitimos”.

Chiapas es un destino perfecto si quieres entrar en contacto con un lugar en el que respetan sus raíces culturales y las unen con la modernidad. En nuestro viaje nos encontramos con dos destinos que te queremos compartir.

San Cristóbal de las Casas. Alrededor de este Pueblo Mágico te encontrarás con comunidades Tzotziles y Tzeltales que trabajan el barro, cultivan flores y confeccionan preciosos textiles. Esta hermosa ciudad nos recibió con sus colores y calidez; llena de recintos coloniales y construcciones ejemplos del barroco, plateresco y neoclásico como la Catedral de San Cristóbal o el Ex Convento de Santo Domingo Guzmán.

Cañón del Sumidero. Un imponente acantilado que se levanta sobre el cauce del río Grijalva. Miradores con una vista espectacular. Caminar entre senderos rodeados de árboles y arbustos. Viajar por el Cañón del Sumidero en lancha para descubrirlo más de cerca y poder observar las formaciones naturales como los pinos y las inmensas paredes que la naturaleza ha creado.

¡Nosotros solo te damos una probadita de la majestuosidad que nos encontramos, pero te invitamos a que tomes tu mochila y vengas a descubrirlo con nosotros!